Te proponemos algo: imagina la escena…
Llega una persona nueva a la empresa. La acompañan hasta su sitio, le enseñan cuatro cosas rápido y llega la famosa frase:
«Cualquier cosa, me dices».
Y ahí se queda.
Sin accesos, sin demasiado contexto, sin saber muy bien quién es quién ni qué se espera de ella. Los primeros días pregunta lo imprescindible, intenta no molestar demasiado y, entre una cosa y otra, hace como que está ocupada mientras trata de entender cómo funciona todo.
Pasan dos semanas.
Y empiezan a aparecer frases como:
«No termina de encajar». «Le falta iniciativa». «No se adapta a nuestra forma de trabajar».
Pero… ¿y si el problema no era la persona? ¿Y si simplemente nadie se ocupó de enseñarle cómo aterrizar en la empresa?
Un buen proceso de selección no termina con la firma del contrato. La incorporación también forma parte de la experiencia del empleado y puede marcar la diferencia entre sentirse parte del equipo o sentirse perdido desde el primer día.
Desde HYG Recursos Humanos os dejamos algunas ideas sencillas para mejorar vuestro onboarding:

  1. Haz que el equipo sepa quién llega antes de que llegue

Evita el clásico «Hola, soy el nuevo… ¿tú quién eres?».
Unos días antes, cuenta al equipo quién se incorpora, cuál será su función y añade algún detalle más personal que ayude a romper el hielo.
Llegar a un lugar donde ya conocen tu nombre cambia bastante las cosas.

2. Que el primer día no dependa de la improvisación

Ordenador preparado, accesos funcionando, reuniones agendadas, personas a las que conocer y alguna tarea concreta con la que pueda empezar.
No hace falta llenar ocho horas de actividades. Hace falta que la persona sienta que alguien ha pensado en su llegada.

3. Busca un “anfitrión” o Buddy dentro del equipo

Y, a ser posible, que no sea su responsable directo.
Esa persona puede resolver todas esas pequeñas dudas que cuesta preguntar al jefe: cómo se organizan determinadas cosas, a quién acudir, qué significan esas siglas que todo el mundo utiliza o, cómo funciona la cafetera.
Tener una persona de referencia facilita muchísimo la integración.

4. Explica cómo funciona realmente vuestra cultura

No solo qué tiene que hacer, sino cómo se hacen aquí las cosas.
¿Cómo se toman las decisiones? ¿Qué se espera de las personas? ¿Cómo nos comunicamos? ¿Qué comportamientos valoramos? ¿Qué cosas damos por supuestas porque llevamos años trabajando juntos?
Lo que para nosotros es evidente puede ser completamente nuevo para quien acaba de llegar.

Porque el onboarding no es un trámite de RRHH. Realmente es el momento en el que una persona empieza a descubrir si aquello que le contamos durante el proceso de selección se parece de verdad a la empresa que acaba de encontrar.
Y esa primera experiencia también cuenta, y mucho.